La geoingeniería solar es una técnica que busca reducir el calentamiento global reflejando parte de la radiación solar de vuelta al espacio. Esta técnica ha dado un importante paso hacia el sector privado. Startups como Stardust Solutions, que acaba de recibir una inversión de 60 millones de dólares, están desarrollando tecnologías para intervenir directamente en el clima terrestre. Aunque aseguran que no actuarán sin respaldo gubernamental, ya han patentado partículas que prometen ser seguras y eficaces… eso sí, sin haber revelado aún su composición.
Este auge empresarial genera alarma entre la comunidad científica. Los investigadores David Keith, director de la iniciativa Climate Systems Engineering en la Universidad de Chicago y Daniele Visioni, especialista en geoingeniería solar en la Universidad de Cornell, alertan de que los intereses comerciales y la opacidad pueden erosionar la confianza pública y dificultar una investigación responsable. Casos anteriores, como el experimento cancelado de Harvard (SCoPEx), demuestran que incluso iniciativas académicas con respaldo institucional pueden fracasar ante la oposición social y política. La posibilidad de que empresas actúen de forma unilateral en nombre del clima preocupa: ¿Quién decide cómo, cuándo y con qué consecuencias se modifica la atmósfera?
Mientras el planeta busca soluciones urgentes al cambio climático, la irrupción del mercado en la geoingeniería solar plantea un dilema ético, político y científico aún sin resolver.




