La especialización inteligente se ha consolidado como uno de los principales instrumentos de la Unión Europea para orientar la innovación y la transformación económica de sus regiones. Así lo concluye un nuevo informe elaborado por Prognos AG y CSIL para la Dirección General de Política Regional y Urbana de la Comisión Europea, que analiza el funcionamiento de las estrategias de especialización inteligente (S3) durante el periodo 2021-2027.

Desde la perspectiva de Euskadi, el estudio resulta especialmente relevante porque la sitúa, junto a Cataluña y Portugal, entre los casos analizados específicamente en materia de desarrollo de capacidades para la especialización inteligente.

El informe identifica en Euskadi un modelo caracterizado por unas capacidades institucionales sólidas y una gobernanza estructurada, apoyada en la colaboración entre la Administración y organizaciones del ecosistema de innovación. En este contexto, menciona expresamente las alianzas con el Instituto Vasco de Competitividad, (Orkestra) y la Agencia Vasca de la Innovación, Innobasque y pone el foco en iniciativas de formación y aprendizaje dirigidas a mejorar capacidades relacionadas con la evaluación de la I+D+i y con la experimentación de nuevas políticas.

El análisis también presenta la conexión entre las prioridades de especialización inteligente y los instrumentos de financiación como uno de los rasgos destacados del caso vasco. En concreto, cita Hazitek como programa de apoyo a proyectos industriales de I+D+i alineados con el PCTI 2030, en ámbitos como la movilidad eléctrica, el envejecimiento saludable o la economía circular. Para los autores, este tipo de instrumentos permite trasladar las prioridades estratégicas a proyectos e inversiones concretas.

La experiencia vasca se enmarca en una  evaluación más amplia de las estrategias S3 en Europa. El estudio analiza 171 estrategias de especialización inteligente y señala que el 66% de las personas consultadas considera la S3 la principal estrategia de investigación e innovación de su país o región. También identifica 1.064 prioridades, con una media de seis por estrategia, y constata que el 88% combina diferentes tipos de prioridades, desde sectores y tecnologías específicas hasta transformaciones digitales, verdes o retos sociales.

Esta orientación conecta especialmente con una economía como la vasca, de fuerte componente industrial. A escala europea, el informe constata que las S3 están evolucionando desde una política centrada fundamentalmente en investigación e innovación hacia un instrumento más amplio de transformación industrial, competitividad empresarial, adopción tecnológica y desarrollo de capacidades. De las 1.064 prioridades analizadas, el 84% presenta además algún grado de alineación con las tecnologías estratégicas contempladas por la plataforma europea STEP.

Gobernanza y participación, claves para la siguiente etapa

Uno de los mensajes centrales del estudio es que la calidad de la estrategia depende no solo de seleccionar correctamente las prioridades, sino también de la capacidad para movilizar de manera continuada al ecosistema.

Es precisamente en este ámbito donde el informe utiliza el caso vasco para mostrar cómo pueden reforzarse las capacidades de los actores que participan en las estrategias de especialización. Los autores consideran que gobernanza desarrollada en Euskadi ofrece aprendizajes de interés para otros territorios con instituciones consolidadas, aunque también apuntan al reto de dar continuidad y escala a las experiencias piloto.

El estudio identifica, además, desafíos compartidos por las regiones europeas. Más de la mitad de las personas consultadas señalan las cargas administrativas, las restricciones regulatorias y las dificultades de acceso a financiación como obstáculos para ejecutar las inversiones vinculadas a la especialización inteligente. A ellos se suman las limitaciones de capacidades, una cooperación interregional todavía insuficiente y determinadas dificultades de gobernanza.

De la estrategia a los resultados

De cara al futuro, el informe plantea que las S3 tendrán que avanzar hacia una gestión más orientada a resultados. Aunque el 70% de las estrategias europeas monitoriza productos y el 77% resultados, únicamente el 38% establece objetivos cuantificados y el 14% utiliza hitos, lo que evidencia margen para reforzar los sistemas de seguimiento y evaluación.

Para Euskadi, las conclusiones del estudio apuntan así a una doble lectura: por un lado, ponen en valor la existencia de estructuras consolidadas de gobernanza, colaboración y capacitación; por otro, sitúan el siguiente desafío en convertir esas capacidades en procesos cada vez más continuos, medibles y conectados con la transformación industrial y la cooperación con otros ecosistemas europeos.

El informe concluye que la especialización inteligente ha evolucionado hasta convertirse en el principal marco europeo de innovación basado en las características de cada territorio, conuna orientación creciente hacia la modernización industrial, las transiciones verde y digital y las tecnologías estratégicas. Para aprovechar plenamente ese potencial, reclama r más coordinación entre niveles de gobierno, mayor cooperación interregional, una implementación más sencilla y sistemas de seguimiento y evaluación capaces de vincular las estrategias con resultados concretos.

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