En un mundo donde la incertidumbre geopolítica y la aceleración tecnológica marcan el pulso del cambio, el Foro Económico Mudial (World Economic Forum) ha planteado una pregunta provocadora: ¿cómo será la economía global en 2030 si seguimos distintos caminos posibles? Esta inquietud se aborda en el informe «Four Futures for the New Economy» publicado en diciembre de 2025, con el que no se pretende predecir el futuro, sino ofrecer un marco estratégico que ayude a las organizaciones a prepararse para varios futuros plausibles.
El documento explora dos vectores clave de transformación: por un lado, el contexto geopolítico, que puede ir desde la estabilidad y la cooperación hasta la fragmentación y el conflicto; por el otro, el ritmo de adopción tecnológica, que puede ser rápido y generalizado o lento y desigual. A partir de esta combinación, surgen cuatro escenarios alternativos con implicaciones muy distintas para empresas, gobiernos y ciudadanía.
- Orden Digitalizado: estabilidad global con tecnología a toda velocidad
Este escenario parte de una tregua estratégica entre grandes potencias, como EE. UU. y China, que estabiliza el comercio global. La adopción rápida y masiva de tecnologías como la inteligencia artificial, la conectividad avanzada y la automatización genera crecimiento económico, aunque también crea tensiones internas por la desigualdad y la polarización laboral. La inversión extranjera directa en economía digital supera los 122.000 millones de dólares anuales y se consolidan nuevas reglas globales sobre datos y competencia.
- Estabilidad Cauta: paz geopolítica, pero sin revolución tecnológica
Aquí se asume un mundo más predecible tras la desescalada de conflictos, pero en el que las tecnologías emergentes no alcanzan el impacto esperado. Se limita su adopción a sectores muy específicos, y muchas inversiones no dan los frutos esperados. El crecimiento económico es bajo, las cadenas de suministro se reorganizan sin dinamismo y la desigualdad entre países tecnológicos y rezagados se amplía.
La interacción entre geopolítica y tecnología definirá el rumbo económico global en esta década.
- Supervivencia Tecnológica: avances rápidos en un mundo inestable
En este escenario, la volatilidad geopolítica se combina con una fuerte adopción tecnológica, aunque dentro de bloques regionales cerrados. Las empresas digitalizan sus operaciones como respuesta a la inestabilidad, pero enfrentan riesgos como la ciberseguridad, la fragmentación normativa y la escasez de talento. Las grandes corporaciones, con recursos y capacidades técnicas, logran adaptarse mejor, mientras que muchas pymes se quedan rezagadas.
- Esferas Geotecnológicas: fragmentación global y desilusión tecnológica
El más adverso de los cuatro escenarios, donde la rivalidad entre potencias se intensifica con conflictos recurrentes y crisis energéticas. La adopción tecnológica se frena y se limita a sectores estratégicos, mientras las empresas se enfrentan a mercados nacionales más cerrados, inflación alta y escasez de talento. Las políticas proteccionistas benefician a ciertas industrias clave, pero generan un entorno de bajo crecimiento y escasa innovación.
El informe «Four Futures for the New Economy» no se limita a la exposición de estos escenarios, sino que propone una serie de estrategias transversales para que las empresas y otro tipo de organizaciones puedan anticiparse y adaptarse a cualquiera de ellos. Entre ellas destacan: fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro, invertir en tecnologías emergentes, alinear la formación del talento con la transformación digital y desarrollar capacidades de análisis geopolítico. La clave, según el Foro Económico Mundial, residirá en cultivar la agilidad, anticiparse a los riesgos y construir ecosistemas inclusivos y resistentes.
Prepararse para múltiples futuros no es opcional: la resiliencia estratégica será la ventaja competitiva del 2030.




