Europa entra en una sociedad en la que se vive más con menos población en edad de trabajar y Euskadi cruzará ese umbral cinco años antes que el conjunto de la Unión

El tercer informe de la Comisión Europea sobre transformación demográfica, elaborado por el Joint Research Centre y publicado en julio, sitúa a la Unión ante un cambio que ya no describe solo como envejecimiento: la esperanza de vida al nacer alcanzó los 81,5 años en 2024 y la UE avanza hacia lo que el informe denomina una sociedad de la longevidad. El matiz no es semántico. Deja de tratarse de un colectivo que crece dentro de la población para pasar a ser una estructura vital distinta, con consecuencias sobre el trabajo, el consumo, los cuidados y la innovación.

De la economía plateada a una agenda más amplia

La relación entre envejecimiento y oportunidad económica no es nueva. Desde hace años, la economía plateada identifica mercados vinculados a una población de mayor edad, sobre todo en salud, cuidados, tecnología y servicios financieros. El informe recupera esa perspectiva, pero la encuadra en una transformación de mayor alcance: una vida más larga puede traducirse en períodos más extensos de autonomía, actividad y participación social, y eso obliga a reconsiderar cómo se organizan el trabajo, el aprendizaje, los cuidados o la vivienda.

Desde ahí, la oportunidad para la innovación deja de limitarse a atender un segmento creciente de consumidores mayores. Abarca tecnologías y servicios orientados a prolongar la autonomía o prevenir enfermedades, pero también nuevas formas de organizar el trabajo, actualizar competencias a lo largo de la vida y diseñar entornos capaces de responder a sociedades cada vez más multigeneracionales.

La longevidad no abre solo nuevos mercados: obliga a rediseñar productos, servicios y organizaciones para vidas más largas

La oportunidad convive con una fuerza laboral menor

La otra cara es una tensión de fondo. Europa vivirá más, pero dispondrá de menos población en edad de trabajar: las proyecciones de Eurostat recogidas en el informe estiman que la UE perderá una media de 1,2 millones de personas de entre 15 y 64 años cada año entre 2025 y 2050. Por primera vez en la historia reciente europea, el crecimiento económico dejará de contar con el impulso de una fuerza laboral creciente.

La respuesta no pasa únicamente por prolongar las carreras profesionales, sino por una combinación de mayor participación laboral, aprendizaje permanente, recualificación, incorporación de colectivos hoy infrarrepresentados y aumento de la productividad. El informe apunta la integración de la inteligencia artificial en la industria europea como una vía relevante para elevarla, aunque reconoce que aún no está determinado si la IA y la automatización compensarán la pérdida de crecimiento derivada de una fuerza laboral menor.

Euskadi cruza el umbral cinco años antes

El informe proyecta que en 2050 casi uno de cada tres residentes de la UE tendrá 65 años o más. Eustat sitúa ese mismo umbral en Euskadi en 2045, cuando ese grupo alcanzaría el 32,5 % de la población. Son proyecciones de origen metodológico distinto y no admiten comparación directa, pero apuntan en la misma dirección: Euskadi no ilustra la transición europea, la anticipa.

Esa anticipación tiene reflejo en la política de innovación. La actualización del PCTI Euskadi 2030 parte de un contexto marcado por las transformaciones digital, energética y demográfica, y sitúa los retos demográficos entre las áreas de los nuevos Faros de Innovación, junto a la digitalización, la descarbonización o la salud personalizada. El envejecimiento saludable figura además entre los objetivos del Pilar IV, Comunidad, la principal incorporación de esta revisión.

Euskadi no ilustra la transición demográfica europea, la anticipa: alcanzará en 2045 el umbral que la UE proyecta para 2050

Dos agendas que conviene leer juntas

La longevidad plantea, en realidad, una doble agenda. Una desarrolla soluciones para necesidades emergentes en salud, cuidados, autonomía, vivienda o servicios. La otra adapta las organizaciones y el mercado laboral a carreras más largas, equipos multigeneracionales y una disponibilidad menor de talento.

El sistema vasco recoge ambas, pero por vías distintas: la primera a través de la salud personalizada y del nuevo pilar de comunidad; la segunda, sobre todo, a través de la industria inteligente, la fabricación avanzada y las tecnologías emergentes. Cada una tiene sentido por separado. El riesgo no es tanto que falte atención al cambio demográfico como que se aborde en dos conversaciones que no llegan a cruzarse.

El cambio demográfico es una transformación de largo plazo que se desplegará durante décadas y la oportunidad está en anticiparlo. La próxima frontera de la innovación europea puede no surgir únicamente de una nueva tecnología, sino de aprender a diseñar productos, servicios y organizaciones para una sociedad que vivirá más tiempo.

El riesgo no es tanto que falte atención al cambio demográfico como que se aborde en dos conversaciones que no llegan a cruzarse

Comparte esta noticia

Agencia Vasca de la Innovación, Innobasque
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.