La Agencia Vasca de la Innovación, Innobasque, ha publicado el informe “Caracterización de la empresa innovadora vasca”, un estudio que analiza las diferencias entre los establecimientos innovadores y no innovadores de Euskadi. El informe completo está disponible para su descarga en la página web de Innobasque.

El trabajo se basa en datos facilitados por el Instituto Vasco de Estadística, Eustat, correspondientes a 2.438 establecimientos de diez o más personas empleadas. En total, se han estudiado 249 variables relacionadas con el tamaño, el sector, la situación económico-financiera, el empleo y el uso de tecnologías digitales.

El informe concluye que el tamaño de la empresa, el sector de actividad, la digitalización y la situación financiera son los factores más relacionados con la innovación. Entre ellos, la digitalización destaca como una palanca especialmente importante para las pequeñas empresas y para las compañías de sectores no manufactureros.

Las empresas con 250 o más personas empleadas presentan una mayor propensión a innovar que las de menos de 50. Esta diferencia se relaciona con su mayor disponibilidad de recursos, capacidades internas y posibilidades de inversión.

El sector también influye. Las empresas manufactureras son, en general, más innovadoras que las pertenecientes a otras actividades. Sin embargo, tanto el tamaño como la especialización sectorial son características difíciles de modificar a corto plazo. Por ello, el informe señala la digitalización como uno de los ámbitos sobre los que empresas y políticas públicas pueden actuar de forma más directa.

La digitalización como punto de partida

El uso de servicios en la nube, programas para compartir información entre áreas, impresión 3D y redes sociales empresariales aparece estrechamente relacionado con la innovación.

En las pequeñas empresas también destacan el internet de las cosas y la ciberseguridad. En las grandes compañías manufactureras tienen más peso la solvencia, la estructura de costes y la cualificación del personal, mientras que en las grandes empresas no manufactureras vuelven a ser relevantes la robótica y los servicios en la nube.

El informe advierte, no obstante, de que digitalizarse no significa necesariamente innovar. Algunas empresas utilizan estas tecnologías para mejorar su eficiencia, pero no llegan a introducir nuevos productos o procesos. La digitalización es, por tanto, una base sobre la que desarrollar innovaciones más complejas.

Recursos para sostener la innovación

La situación económico-financiera también desempeña un papel importante. Una gestión equilibrada, unos márgenes razonables y una estructura de costes adecuada facilitan que las empresas puedan mantener sus inversiones en innovación.

El estudio muestra además que una empresa innovadora no siempre obtiene mejores resultados a corto plazo. Algunas compañías industriales presentan márgenes ajustados debido a sus fuertes inversiones, aunque mantienen una mayor productividad y rentabilidad positiva.

Las conclusiones plantean la necesidad de adaptar las políticas de apoyo al tamaño, el sector y las características de cada empresa, reforzar la digitalización y facilitar el acceso a financiación. También destacan la colaboración con otras empresas, universidades y centros tecnológicos como una vía para compartir riesgos, acceder a conocimiento y superar las limitaciones de escala.

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